Viernes 24 de Mayo del 2024
Lectura diaria y Evangelio del 16 de enero del 2023. – Parroquia San José

Lectura diaria y Evangelio del 16 de enero del 2023.

Lectura del Día

Lectura de la carta a los Hebreos

Heb 5,1-10

Hermanos: Todo sumo sacerdote es un hombre escogido entre los hombres y está constituido para intervenir en favor de ellos ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. Por eso, así como debe ofrecer sacrificios por los pecados del pueblo, debe ofrecerlos también por los suyos propios.

Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. De igual manera, Cristo no se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote; se la otorgó quien le había dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice otro pasaje de la Escritura: Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec.

Precisamente por eso, durante su vida mortal, ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen y fue proclamado por Dios sumo sacerdote, como Melquisedec.

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 

Mc 2,18-22

En una ocasión en que los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos ayunaban, algunos de ellos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, y los tuyos no?”

Jesús les contestó: “¿Cómo van a ayunar los invitados a una boda, mientras el esposo está con ellos? Mientras está con ellos el esposo, no pueden ayunar. Pero llegará el día en que el esposo les será quitado y entonces sí ayunarán.

Nadie le pone un parche de tela nueva a un vestido viejo, porque el remiendo encoge y rompe la tela vieja y se hace peor la rotura. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino rompe los odres, se perdería el vino y se echarían a perder los odres. A vino nuevo, odres nuevos”.

Palabras del Santo Padre

¿Qué significa esto? ¿Que cambia la ley? ¡No! Significa, más bien, que la ley está al servicio del hombre que está al servicio de Dios, y que por eso el hombre tiene que tener el corazón abierto. La actitud de los que dicen: “Siempre se ha hecho así”, en realidad nace de un “corazón cerrado”. En cambio, Jesús nos dijo: “Enviaré al Espíritu Santo y Él os conducirá a la verdad plena”. Por lo tanto, si tú tienes el corazón cerrado a la novedad del Espíritu, nunca llegarás a la verdad plena. (…) Este es el mensaje que hoy nos da la Iglesia y que Jesús dice con tanta fuerza: “¡Vino nuevo en odres nuevos!”. Porque ante las novedades del Espíritu, ante las sorpresas de Dios, también las costumbres deben renovarse. Que el Señor nos dé la gracia de un corazón abierto, un corazón abierto a la voz del Espíritu, que sepa discernir lo que nunca debe cambiar, porque es fundamento, de aquello que tiene que cambiar para poder recibir la novedad del Espíritu Santo. (Homilía Santa Marta del 18 de enero de 2016)

Fuente: www.vaticannews.va

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